Dia 1 / Osaka
Raquel duerme en la habitacion y yo me bajo a escribir un poco al hall del hotel donde tienen un servicio de internet gratuito. Como era de esperar, en el ordenador esta todo en japones, no encuentro la tecla de la arroba hasta que por fin la copio del mail que ha puesto el ultimo usuario que ha usado el ordenador, el controlc-controlv funciona en todo el mundo.
Junto a los ordenadores hay una maquina de bebidas raras japonesas, como casi cada pocos metros en todas las calles. Compro por 130 yenes otra bebida de te frio, esta vez con el borellin marron. Pienso que es te porque es de la misma marca que el que he bebido esta tarde al salir del hotel: Suntory. Creo que voy a probar todas las bebidas raras que pueda, con el calor que hace aqui, no me sera dificil.
No he escrito nada sobre el calor, pero no hay mucho que decir... Hace un calor de cojones. Salir a la calle es como entrar en el vestuario de una piscina publica y entrar en cualquier sitio es como entrar en una nevera industrial. No tienen medida. Todo son extremos. Mucha gente por la calle va con toallas la hombro y se seca el sudor mientras camina. Las mujeres son mas discretas y llevan pequenas toallitas de colores dentro del bolso que sacan con discreccion para secarse el sudor de la cara.
Hoy hemos aprendido a decir en japones, 402, la habitacion en la que estamos y Buenas noches... pero creo que ya lo he olvidado. El japones me hace tener memoria de pez.
No he escrito nada sobre el japones viejo verde que acosaba en el metro a la colegiala con eyeliner a lo Winehouse, pero creo que lo dejo para mas adelante. [sigue día 2 - Osaka/Koyasan]
martes, 5 de agosto de 2008
Osaka Quarantine La amabilidad de los japoneses Bebidas Kendo en medio de un parque
Dia 1 / Aeropuerto de Kansai-Osaka
Estamos en Japón. En Osaka. Hemos llegado a las 11 y media más o menos, hora de aquí, que son creo 6 o 7 más que en Espana. Antes de salir del aeropuerto, nos han hecho un questinario exhaustivo a todos los pasajeros extranjeros en la sala de Cuarentena (Quaraantine aerea, como en una peli apocalíptica de desastres bioquímicos), con escaneado del pasaporte, de las huellas dactilares y foto incluidas. Y preguntas del estilo de: ¿Llevas drogas o armas o bazocas? ¿Te han deportado alguna vez anteriormente de Japón? Hemos respondido a todo que no y nos han dejado pasar. Aunque no escondas nada, este tipo de controles siempre inquietan un poco...

Bocadillo de ternera con cebolla y mostaza y un cholocate frío. Cruzamos el mar desde el aeropuerto de Kansai hacia el contiente con el recién estrenado JR Railway Pass que no va a permitir movernos por el territorio hasta el dia 17. Despues de darnos el Pase del tren sellado con esos enormes sellos de goma antiguos a los que puedes cambiarles los numeros con una ruedecita, el chico del mostrador se levanta y nos hace una reverencia dándonos las gracias antes de pedir que pase el siguiente... Esto es educacion y lo demas son tonterías...
Metro caótico, pero no más que en otros países, por suerte, los nombres de las estaciones y de las lineas están en inglés, así que nos las arreglamos bastante bien.
Al salir del metro, eso ya es otra cosa... El inglés ha desaparecido y los nombres de las calles también, arriba es como abajo y la derecha no se diferecia en nada a la izquierda. Seguimos una dirección por intuición y un poco guiados por lo que nos han dicho en el mostrador de información del aeropuerto. Pero la intuición dura poco y decidimos preguntar a una señora que cruza el semáforo hacia nosotros. No habla inglés y no sabe donde esta el hotel, por lo que parece, pero ella se queda pensativa y mira nuestro mapa y a los dos lados de la calle y murmura en japonés que no entendemos y nos mira fijamente y vuelve a mirar el mapa. Un hombre con una toalla en la cabeza debajo de una gorra de pescador para su bicicleta a nuestro lado y le pregunta a la mujer si necesita algo. Sin bajarse de la bici, hablan intensamente los dos, en japones, claro, no entendemos nada, claro, miran a lado y lado de la calle y agitan los brazos. Se para otra mujer que a su vez va a buscar a un operario vestido con un mono azul. Nadie habla inglés pero todos lo intentan. El hombre de la toalla y la bicicleta va calle arriba para ver si es por allí, el operario va a su camioneta y saca un mapa escrito todo en japonés y me lo enseña como si yo tubiera que verlo mucho más claro en ese mapa que parece un sudoku encriptado. Raquel y yo nos miramos y con algunos gestos afirmativos y varios arigatos les damos las gracias y caminamos en la dirección que nos ha parecido entender. El operario y una de las mujeres siguen hablando sobre ello después de que nos hayamos ido. Entramos por una calle lateral donde creemos que podría encontrarse el hotel, pero no lo vemos por ningun lado. De repente, alguien nos llama desde el principio de la calle. Veo que una mujer de mediana edad y elegantemente vestida a la que no habiamos visto antes se dirige hacia Raquel señalándole en dirección contraria hacia donde estamos caminando. No habla inglés, pero entendemos dos palabras "Grande Umeda". Asentimos. La mujer se gira y empieza a caminar. La seguimos. En la siguiente esquina, a unos pocos metros, nos señala la puerta del hotel sin dejar de caminar. Creo que sonríe y se aleja. Estamos en el hotel.
Es un hotel estilo occidental, el único que hemos reservado de estas característas en este viaje. El resto son todos riokan y algún templo budista, pero para el primer día preferimos poder darnos una ducha al estilo tradicional nuestro, que además nos viene haciendo falta.
La habitación es un poco sórdida, con ventanas que dan a un callejón lleno de cables y con el balcón de la casa de enfrente a dos metros. Nos encanta. Tiene hilo musical con música de ascensor japonesa y televisión con beísbol y porno lésbico de pago entre japonesas.

Salimos hacia el castillo de Osaka, por dar una vuelta y ver algo, pero nos perdemos de nuevo y cuando conseguimos llegar está cerrado, pero cerrado durante todo el mes por los festivales de verano.

Por suerte nuestra caminata se ve recompensada al encontranos, en los jardines del castillo, el gimnasio municipal de Osaka donde estan practicando Kendo, ataviados con el traje típico, la máscara de rejilla y la espada de bambú. Los gritos de los espadachines, si es que se les llama así, se oyen mucho antes de entrar en el edificio. Nos quedamos embobados mirando las embestidas de los alumnos contra el maestro que se deja golpear de vez en cuando, las reverencias y las bromas entre los alumnos que parecen todos tener el ceno fruncido debajo de la máscara. Entre los nudos que les atan la mascara a la cabeza, se puede entrever un panuelo blanco que les cubre la cabeza, cada uno con dibujos hechos a linea negra, imaginamos que por ellos mismos.

Cuando salimos del gimnasio ya es de noche.

Bajamos a Dotombori, el barrio más animado y de ocio nocturno de Osaka lleno de pequeños restaurantes y locales eróticos con chicos y chicas en la puerta que alientan a los hombres trajeados a entrar. A nosotros no nos hacen ni caso, bueno si, nos miran como si fueramos bichos raros, como todo el que se cruza en nuestro camino. No nos habiamos sentido tan observados nunca antes, sobretodo por los niños, que nos miran y se ríen. Es gracioso.
Vemos a dos chicas vestidas de conejitas playboy en la puerta de un local. Después de pasear un rato, decidimos entrar en un pequeño restaurante de fideos y brochetas a la plancha cerca de Hozen-ji Yokocho, una callejuela llena de restaurantes y bares tradicionales. No hacen la mejor comida que hemos probado, pero es bonito, lleno de carteles con fotos de comida y mesas de madera. Solo hay japoneses y eso es buena señal. Sólo hablan japonés y todo está escrito en japonés, pero conseguimos pedir unos fideos, una ensalada de verduras y unas bolitas de pollo. Cerveza fresquita y agua.

Raquel se cae de sueño, no hemos parado desde que hemos llegado. Volvemos en metro al hotel, hay más gente ahora que esta tarde. [sigue - Osaka]
Estamos en Japón. En Osaka. Hemos llegado a las 11 y media más o menos, hora de aquí, que son creo 6 o 7 más que en Espana. Antes de salir del aeropuerto, nos han hecho un questinario exhaustivo a todos los pasajeros extranjeros en la sala de Cuarentena (Quaraantine aerea, como en una peli apocalíptica de desastres bioquímicos), con escaneado del pasaporte, de las huellas dactilares y foto incluidas. Y preguntas del estilo de: ¿Llevas drogas o armas o bazocas? ¿Te han deportado alguna vez anteriormente de Japón? Hemos respondido a todo que no y nos han dejado pasar. Aunque no escondas nada, este tipo de controles siempre inquietan un poco...
Máquina de bebidas en el aeropuerto de Osaka
Bocadillo de ternera con cebolla y mostaza y un cholocate frío. Cruzamos el mar desde el aeropuerto de Kansai hacia el contiente con el recién estrenado JR Railway Pass que no va a permitir movernos por el territorio hasta el dia 17. Despues de darnos el Pase del tren sellado con esos enormes sellos de goma antiguos a los que puedes cambiarles los numeros con una ruedecita, el chico del mostrador se levanta y nos hace una reverencia dándonos las gracias antes de pedir que pase el siguiente... Esto es educacion y lo demas son tonterías...
Metro caótico, pero no más que en otros países, por suerte, los nombres de las estaciones y de las lineas están en inglés, así que nos las arreglamos bastante bien.
Al salir del metro, eso ya es otra cosa... El inglés ha desaparecido y los nombres de las calles también, arriba es como abajo y la derecha no se diferecia en nada a la izquierda. Seguimos una dirección por intuición y un poco guiados por lo que nos han dicho en el mostrador de información del aeropuerto. Pero la intuición dura poco y decidimos preguntar a una señora que cruza el semáforo hacia nosotros. No habla inglés y no sabe donde esta el hotel, por lo que parece, pero ella se queda pensativa y mira nuestro mapa y a los dos lados de la calle y murmura en japonés que no entendemos y nos mira fijamente y vuelve a mirar el mapa. Un hombre con una toalla en la cabeza debajo de una gorra de pescador para su bicicleta a nuestro lado y le pregunta a la mujer si necesita algo. Sin bajarse de la bici, hablan intensamente los dos, en japones, claro, no entendemos nada, claro, miran a lado y lado de la calle y agitan los brazos. Se para otra mujer que a su vez va a buscar a un operario vestido con un mono azul. Nadie habla inglés pero todos lo intentan. El hombre de la toalla y la bicicleta va calle arriba para ver si es por allí, el operario va a su camioneta y saca un mapa escrito todo en japonés y me lo enseña como si yo tubiera que verlo mucho más claro en ese mapa que parece un sudoku encriptado. Raquel y yo nos miramos y con algunos gestos afirmativos y varios arigatos les damos las gracias y caminamos en la dirección que nos ha parecido entender. El operario y una de las mujeres siguen hablando sobre ello después de que nos hayamos ido. Entramos por una calle lateral donde creemos que podría encontrarse el hotel, pero no lo vemos por ningun lado. De repente, alguien nos llama desde el principio de la calle. Veo que una mujer de mediana edad y elegantemente vestida a la que no habiamos visto antes se dirige hacia Raquel señalándole en dirección contraria hacia donde estamos caminando. No habla inglés, pero entendemos dos palabras "Grande Umeda". Asentimos. La mujer se gira y empieza a caminar. La seguimos. En la siguiente esquina, a unos pocos metros, nos señala la puerta del hotel sin dejar de caminar. Creo que sonríe y se aleja. Estamos en el hotel.
Es un hotel estilo occidental, el único que hemos reservado de estas característas en este viaje. El resto son todos riokan y algún templo budista, pero para el primer día preferimos poder darnos una ducha al estilo tradicional nuestro, que además nos viene haciendo falta.
La habitación es un poco sórdida, con ventanas que dan a un callejón lleno de cables y con el balcón de la casa de enfrente a dos metros. Nos encanta. Tiene hilo musical con música de ascensor japonesa y televisión con beísbol y porno lésbico de pago entre japonesas.
Calle de camino al Osaka-jo
Salimos hacia el castillo de Osaka, por dar una vuelta y ver algo, pero nos perdemos de nuevo y cuando conseguimos llegar está cerrado, pero cerrado durante todo el mes por los festivales de verano.
Jardines de Osaka-jo, castillo de Osaka
Por suerte nuestra caminata se ve recompensada al encontranos, en los jardines del castillo, el gimnasio municipal de Osaka donde estan practicando Kendo, ataviados con el traje típico, la máscara de rejilla y la espada de bambú. Los gritos de los espadachines, si es que se les llama así, se oyen mucho antes de entrar en el edificio. Nos quedamos embobados mirando las embestidas de los alumnos contra el maestro que se deja golpear de vez en cuando, las reverencias y las bromas entre los alumnos que parecen todos tener el ceno fruncido debajo de la máscara. Entre los nudos que les atan la mascara a la cabeza, se puede entrever un panuelo blanco que les cubre la cabeza, cada uno con dibujos hechos a linea negra, imaginamos que por ellos mismos.
Alumnos de Kendo en un gimnasio municipal de Osaka
Cuando salimos del gimnasio ya es de noche.
Parada de metro Marinomiya, cerca de Osaka-jo
Bajamos a Dotombori, el barrio más animado y de ocio nocturno de Osaka lleno de pequeños restaurantes y locales eróticos con chicos y chicas en la puerta que alientan a los hombres trajeados a entrar. A nosotros no nos hacen ni caso, bueno si, nos miran como si fueramos bichos raros, como todo el que se cruza en nuestro camino. No nos habiamos sentido tan observados nunca antes, sobretodo por los niños, que nos miran y se ríen. Es gracioso.
Vemos a dos chicas vestidas de conejitas playboy en la puerta de un local. Después de pasear un rato, decidimos entrar en un pequeño restaurante de fideos y brochetas a la plancha cerca de Hozen-ji Yokocho, una callejuela llena de restaurantes y bares tradicionales. No hacen la mejor comida que hemos probado, pero es bonito, lleno de carteles con fotos de comida y mesas de madera. Solo hay japoneses y eso es buena señal. Sólo hablan japonés y todo está escrito en japonés, pero conseguimos pedir unos fideos, una ensalada de verduras y unas bolitas de pollo. Cerveza fresquita y agua.
Puente de Ebisu-bashi en Dotombori
Raquel se cae de sueño, no hemos parado desde que hemos llegado. Volvemos en metro al hotel, hay más gente ahora que esta tarde. [sigue - Osaka]
Helsinki Lluvia fina Kiasma y Olavi Virta
Seis horas en Helsinki.
Comemos algo en el aeropuerto, un boscadillo de salmón y una quiche para Raquel y una pastel que no sabria decir de que es para mi. Es un bizcocho oscuro con finas tiras de color naranja, que suponemos puede ser calabaza confitada, y una fina capa de crema blanca por encima... suponemos tambien que puede ser chocolate blanco. Es un ... y esta realmente bueno. Algo me dice que en este viaje se va ha repetir esto de comer algo y no saber ni siquiera después de comértelo que coño has comido. De hecho, escribo esto ya desde Osaka y hoy ya he comido y bebido dos o tres cosas que aún no sabría decir que eran. Un extrano bollo de crema que llevaba la foto del pastelero impresa en blanco y negro sobre el envoltorio casero y dos bebidas raras de las maquinas expendedoras que hay por la calle, eran dos tipos de té diferentes, eso lo hemos sabido, pero que tipo de té... eso es mas difícil.
Pero eso para mas tarde, vuelvo a Helsinki, en la cola de la cafeteria del aeropuerto, detras de nosotros hay un tipo recien salido de una pelicula de Kaurismaki, y es que estos tipos existen de verdad, no se los ha inventado Kaurismaki, lleva un tupe desalinado y mal engominado, un abrigo largo y gris con el cuello corto de cuero, camisa blanca y corbata torcida hacia la izquiera, con el nudo un poco suelto, una ligera chepa que le hace andar siempre hacia delante con pasos largos y zapatos brillantes de punta.
Lluve en Helsinki. Una lluvia fina. Pensamos pasar el rato que tenemos dando una vuelta por el Kiasma, el museo de arte contemporanero de Helsinki, que ademas esta justo al lado de la estacion de autobuses que nos lleva de vuelta al aeropuerto para seguir el viaje hacia Osaka. Mejor no arriesgarse a perder el avion.
Varias expos en el Kiasma estan relacionadas con la imagen. Unos cuadros de Boris Gerrets, My Mind is Glowing y Mind Field que seguramente le gustarían a Jordi Lafont y una postal gigante hecha con tipos de letra que se enganchan como piezas de tente. Hacemos una foto para Albert Cano.
Comemos algo en el aeropuerto, un boscadillo de salmón y una quiche para Raquel y una pastel que no sabria decir de que es para mi. Es un bizcocho oscuro con finas tiras de color naranja, que suponemos puede ser calabaza confitada, y una fina capa de crema blanca por encima... suponemos tambien que puede ser chocolate blanco. Es un ... y esta realmente bueno. Algo me dice que en este viaje se va ha repetir esto de comer algo y no saber ni siquiera después de comértelo que coño has comido. De hecho, escribo esto ya desde Osaka y hoy ya he comido y bebido dos o tres cosas que aún no sabría decir que eran. Un extrano bollo de crema que llevaba la foto del pastelero impresa en blanco y negro sobre el envoltorio casero y dos bebidas raras de las maquinas expendedoras que hay por la calle, eran dos tipos de té diferentes, eso lo hemos sabido, pero que tipo de té... eso es mas difícil.
Pero eso para mas tarde, vuelvo a Helsinki, en la cola de la cafeteria del aeropuerto, detras de nosotros hay un tipo recien salido de una pelicula de Kaurismaki, y es que estos tipos existen de verdad, no se los ha inventado Kaurismaki, lleva un tupe desalinado y mal engominado, un abrigo largo y gris con el cuello corto de cuero, camisa blanca y corbata torcida hacia la izquiera, con el nudo un poco suelto, una ligera chepa que le hace andar siempre hacia delante con pasos largos y zapatos brillantes de punta.
Lluve en Helsinki. Una lluvia fina. Pensamos pasar el rato que tenemos dando una vuelta por el Kiasma, el museo de arte contemporanero de Helsinki, que ademas esta justo al lado de la estacion de autobuses que nos lleva de vuelta al aeropuerto para seguir el viaje hacia Osaka. Mejor no arriesgarse a perder el avion.
Varias expos en el Kiasma estan relacionadas con la imagen. Unos cuadros de Boris Gerrets, My Mind is Glowing y Mind Field que seguramente le gustarían a Jordi Lafont y una postal gigante hecha con tipos de letra que se enganchan como piezas de tente. Hacemos una foto para Albert Cano.
Una expo sobre Urban Art bastante pobre, pero con actividades muy interesantes y unos post-it de colores fosforitos para que la gente deje notas en las paredes del museo. Cojo varios post-it para Raquel, pero no pegamos ningun mensaje en la pared. Hay que volver al aeropuerto.
Encontramos un cd doble de Suomi Tango con canciones de Olavi Virta que nos ha pedido Elisa, pura casualidad. Algunas de ellas hacen de banda sonora a las películas de Aki Kaurimaki. Aunque parezca increíble, en Finlandia, hay una gran aficion al tango, quiza no ahora, pero la hubo en los 50 y 60, con interpretes que para los Finlandeses son clásicos de siempre al estilo de Gardel.
Subimos al avión de nuevo. Nueve horas mas para llegar a Osaka y pisar por fin Japón. Estoy nervioso. Se me llena de aire el estomago. Nos pasan La Joya Del Nilo a eso de las 6 de la manana. [sigue - Llegada a Japón/Osaka]
Encontramos un cd doble de Suomi Tango con canciones de Olavi Virta que nos ha pedido Elisa, pura casualidad. Algunas de ellas hacen de banda sonora a las películas de Aki Kaurimaki. Aunque parezca increíble, en Finlandia, hay una gran aficion al tango, quiza no ahora, pero la hubo en los 50 y 60, con interpretes que para los Finlandeses son clásicos de siempre al estilo de Gardel.
Subimos al avión de nuevo. Nueve horas mas para llegar a Osaka y pisar por fin Japón. Estoy nervioso. Se me llena de aire el estomago. Nos pasan La Joya Del Nilo a eso de las 6 de la manana. [sigue - Llegada a Japón/Osaka]
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miércoles, 23 de julio de 2008
sobre espirals...

"(...) como si volviéramos al punto en el que lo dejamos el año pasado y siguiéramos con el viaje." La idea de l'Alexis m'ha fet pensar amb la forma de l'espiral; el nostre trajecte vital com un espiral en la que tornem gairebé al mateix punt on erem l'any passat però a uns mil.límetres de distància: ni ell ni jo som exactament els mateixos.
I diu la filosofía oriental que res no neix ni mor, sinó que tot es transforma. Tot és "qi" en transformació. Res és igual a ahir, ni res serà igual demà. Segurament si molts de nosaltres acceptéssim la "no permanència" de les coses aprendriem a viure d'una manera molt més fluïda, sense tantes pors, sense tantes exigències a nosaltres i als altres, sense tanta energia gastada per mantenir el control de tot. No és fàcil, alguns "estamos en ello".
Però bé, el cas és que buscant una imatge d'una forma espiral per posar en aquest comentari... taxán!!!!!... he trobat aquest fantàstic article sobre Murakami i els espirals. Coincidència???? Què va! Jo crec que el que passa és que tot està relacionat! Aquí un fragment: "Lo que sucede es que Murakami avanza en espiral, en cada libro toca los mismos puntos, ampliando su eje y su perspectiva. Regresa, da la vuelta y, poco a poco, va construyendo una historia tejida en todos sus libros. Como él mismo escribe en Al sur de la frontera, al oeste del sol: "Cuando escuchaba concentrado y con los ojos cerrados, podía ver cómo, del eco de esa música, nacían diversas espirales. Surgía una espiral y, de esa espiral, surgía otra distinta. Y la segunda espiral se entrelazaba con una tercera. Y esas espirales, vistas con los ojos del presente, poseían una cualidad conceptual y abstracta […] pero no era algo que pudiera contarse a otra persona con las palabras que yo usaba entonces […] y ni siquiera sabía si lo que sentía era digno de ser expresado con palabras." Así es la obra de Murakami, espirales que crean nuevas espirales, volutas de humo que se escapan en cada lectura."
I diu la filosofía oriental que res no neix ni mor, sinó que tot es transforma. Tot és "qi" en transformació. Res és igual a ahir, ni res serà igual demà. Segurament si molts de nosaltres acceptéssim la "no permanència" de les coses aprendriem a viure d'una manera molt més fluïda, sense tantes pors, sense tantes exigències a nosaltres i als altres, sense tanta energia gastada per mantenir el control de tot. No és fàcil, alguns "estamos en ello".
Però bé, el cas és que buscant una imatge d'una forma espiral per posar en aquest comentari... taxán!!!!!... he trobat aquest fantàstic article sobre Murakami i els espirals. Coincidència???? Què va! Jo crec que el que passa és que tot està relacionat! Aquí un fragment: "Lo que sucede es que Murakami avanza en espiral, en cada libro toca los mismos puntos, ampliando su eje y su perspectiva. Regresa, da la vuelta y, poco a poco, va construyendo una historia tejida en todos sus libros. Como él mismo escribe en Al sur de la frontera, al oeste del sol: "Cuando escuchaba concentrado y con los ojos cerrados, podía ver cómo, del eco de esa música, nacían diversas espirales. Surgía una espiral y, de esa espiral, surgía otra distinta. Y la segunda espiral se entrelazaba con una tercera. Y esas espirales, vistas con los ojos del presente, poseían una cualidad conceptual y abstracta […] pero no era algo que pudiera contarse a otra persona con las palabras que yo usaba entonces […] y ni siquiera sabía si lo que sentía era digno de ser expresado con palabras." Así es la obra de Murakami, espirales que crean nuevas espirales, volutas de humo que se escapan en cada lectura."
I més coses, Alexis!, haurem de buscar el llibre "Ikkyu" de Hisashi Sakyguchi!
de Finalandia a Japón Una libreta japonesa

¡¡Sí, parece que tendremos que llevar varias libretas para apuntar todas las cosas que nos hemos propuesto hacer en este viaje!! Yo estoy acabando la llibreta que compré el año pasado en Helsinki, en la tienda de objetos de importación japoneses... La verdad es que me gusta tener que empezar una libreta nueva justo cuando nos vamos de viaje... No se porqué, pero me gusta...
Es curioso pero esta libreta a la que sólo le queda una página libre (está vez la he apurado al máximo...) la compré en agosto del año pasado en una pequeña tienda de objetos de importación japoneses. Objetos de diseño y algunos tradicionales como la libreta. Por lo que me dijo el dueño de la tienda, son las libretas que usan los niños en el colegio desde hace casi un siglo y no ha cambiado nada su diseño interior ni de cubierta, son igual que han sido siempre. Ya dicen que si algo funciona, para que cambiarlo...
El dueño, un japonés joven vestido con un quimono de verano azul ultramar con motivos blancos ondulados a modo de olas marinas, nos explicó que se había mudado con su pareja a Helsinki para montar una tienda de objetos de diseño japonés. Su idea era montarla en Japón, pero pensaron que les funcionaría mejor en Helsinki por eso de tener menos competencia, en Japón está lleno de tiendas de objetos de diseño japonés y en Helsinki... no. También nos explicó que eligieron Helsinki porque siempre ha habido una especie de conexión entre Japón y Finlandia. Todo y las diferencias entre las dos culturas, los dos países tienen una preferencia por las cosas simples, minimalistas, una economía en los recursos, en la utilización de materiales naturales y un gusto por la conservación de sus tradiciones artesanales. En cierto modo puede que tengan una estructura mental similar. Los dos son parcos en palabras, sólo hay que ver las películas de Kaurismaki o leer a Murakami... Y también son muy dados a adoptar tipologías de grupo social que les son ajenas culturalmente... Seguramente estoy escribiendo esto sin ningún tipo de conocimiento, pero lo cierto es que no había vistos tantos Heavys por la calle y en los bares desde los 80 en Barcelona hasta que fuí a Helsinki, por no hablar de rockers al estilo Kaurismaki son tupé engominado y traje desvencijado que sólo se pueden ver allí (yo pensaba que los personajes de Kaurismaki eran sólo eso, personajes, pero no, Finlandia es tal y como sale en sus películas... no se inventa nada...). Y en Japón, bueno, aún no he estado, pero todo el mundo habla de las tribus urbanas japonesas... Con conexión o no, la pareja de japoneses estaba viviendo en Helsinki y se había montado una tiendecita minimalista de objetos minimalistas aunque por desgracia sólo en la forma, porque los objetos eras caros de cojones.
Pero acabé comprando la libreta, que dentro de lo que cabe y de lo que la he usado, no era tan cara además de japonesa.
Creo que me he liado un poco en la explicación, pero vuelvo atrás para no perderme... Decía que me resulta curioso que hace un año estuviéramos en Helsinki y acabara comprando una libreta japonesa a unos japoneses que llevaban viviendo sólo un año en Finlandia. Curioso cuando todavía ni se nos había pasado por la cabeza viajar un año después a Japón como siguiendo el camino inverso que habían hechos ellos dos. Y digo inverso porque, coincidencias de los vuelos indirectos, el vuelo a Japón hace escala en Helisinki, unas seis horas entre un avión y otro, según me ha dicho Raquel, como si volviéramos al punto en el que lo dejamos el año pasado y siguiéramos con el viaje. Como si la libreta japonesa fuera una suerte de salvoconducto que una vez escrito con las palabras adecuadas, nos dejara seguir el camino hacia un nuevo lugar desconocido, como si un viaje llevara a otro sin tener mucho que decir nosotros al respecto. Finlandia nos lleva a Japón... ¿Dónde nos llevará Japón?
Si, se me va un poco la bola, pero me encanta...
martes, 22 de julio de 2008
ei! que no marxem sols...
post-its de viatge

Osti tu! D'aquí dos setmanes dormirem dalt del cim de koyasan en un dels santuaris budistes!!!! Mamma mia!!! no m'ho puc ni creure!!! Això és massa!!! És de debò??? Uix, en tinc unes ganes!!! uix... ara ja venen aquells dies en que una ja només té això al cap; si tingués una vareta màgica la utilitzaria per fer un "abracadabra" i despertar-me a casa el dia que marxem. Ji, ji...
En fi, jo mentre vaig recopilant informació. Ja tenim impresos els horaris de tren que podem necessitar ja que... i si arribem allà i tot està només en japonès???? Sembla que hi ha un tren per tornar a la nit de Osaka a Kyoto, després del concert de mama!milk!!!
Apunto aquí al blog algunes coses que he vist que m'agradaria anar a veure, així quan siguem allà tindrem tota la informació a mà: he vist que a Tokyo hi ha un Tokyo Design center i també vull veure el 21_21 DESIGN SIGHT de Issey Miyake i Naoto Fukasawa. He buscat informació de l'il.lustrador/a (només amb el nom no sé si és noi o noia!) de Minae Kato, però no trobo res. A dalt he afegit una de les seves delicadíssimes il.lustracions. Em fa pensar en la "nostra" luthier...
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