martes, 19 de agosto de 2008

Despertarse en Kyoto Ruido ensordecedor El carácter Dainomji en el monte Nyoigatake

Dia 4 / Kyoto
Hace calor. En Kyoto hace mucho calor. Me despierto sobre las seis de la mañana sudando sobre el tatami. Un ruido agudo y áspero se ha ido colando en mi sueño hasta que ha conseguido traerme de nuevo a la realidad y ahora, ese mismo ruido inunda la pequeña casa de madera, parece rodearla, surgir de la vegetación que la envuelve. Miro a Raquel que también se ha despertado y me devuelve mi expresión de asombro. No nos decimos nada, es como si cada palabra que pudiéramos decir fuera a quedar sepultada bajo este estruendo. Me levanto y me acerco a la ventana.

Cigarra en el tronco de un árbol

La noche anterior nos dejamos todas las ventanas abiertas con la esperanza de que corriera un poco el aire sin saber lo que nos esperaba por la mañana. El sonido crece y decrece acoplándose en extrañas armonías bitonales que surgen de entre los árboles. Uno: alas abiertas, culo arriba. Dos: Alas cerradas, culo abajo. Estamos rodeados de cigarras excitadas por la ola de calor húmedo que asola Kyoto después de la tormenta de anoche. El sol inunda la habitación. Cierro la ventanas. Cierro las contraventanas y las paredes correderas de papel. El ruido parece apaciguarse. Buenos días, Kyoto.

Una muestra del ruido ensordecedor, no pude evitar grabarlo...



A partir de hoy los grillos nos acompañan durante todo el viaje. Japón está invadido de cigarras. En el bosque y hasta en medio de Tokyo. Donde hay un árbol, seguramente hay una cigarra. Por suerte, hoy a sido un día excepcional, el calor sofocante las hace sonar más ruidosas que de costumbre. ¡Ya es difícil dormir con este calor como para tener este ruido minándote el sueño todos los días!

Balcón de nuestro dormitorio en el segundo piso... Si es que parece un remanso de paz...

Vista del monte Nyoigatake desde la habitación

(Dentro de unos días, el 16 se Agosto, se celebrará el Obon, un rito ancestral para honrar las almas de los antepasados en el que se iluminan con fuego el carácter Daimongi que se ve grabado en el monte Nyoigatake. Este es el Daimongi del este. En el Oeste de Kyoto se ilumina otro Daimonji y rodeando la ciudad se encienden hasta cinco carácteres diferentes para celebrar este rito. Nosotros el 16 estamos ya en Tokyo, así que no hemos podido verlo, otra excusa más para volver a Kyoto algún día...)

De nuevo en Barcelona, intentando librarme del cambio horario, me he de nuevo la serie completa de Evangelion y hemos alquilado Lost In Translation para suplir la añoranza de estar de nuevo en el mundo real de las no-vacaciones. Y para mi sorpresa, ¡Todos los planos de exterior están inundados del ruido de fondo de las cigarras! En Lost In Translation es normal, rodar en Japón debe ser un infierno si eres sonidista, no puedes librarte de ellas si no es doblando la escena completa. Pero para los japoneses debe de ser tan normal que hasta en los dibujos animados, si hay exteriores, tienen que añadirle el sonido de las cigarras si quieren ser fieles a la realidad... en Evangelion hay escenas en las que sólo se oyen las cigarras... y los destrozos de las Eva´s... [sigue]

domingo, 10 de agosto de 2008

Kyoto El Shinkansen se retrasa Nuestra casa en lo alto de la colina del noreste de Kyoto

Dia 3 / Koyasan-Osaka-Kyoto (y 2)
A medida que nos acercamos a Osaka, los nubarrones grises van poblando el cielo. Buscamos la vía desde donde sale el Shinkansen hacia Kyoto. El andén está cubierto, pero las vías quedan al descubierto y podemos ver como caen relámpagos cada vez más espectaculares.

En los paneles informativos aparece el tren que deberiamos coger, pero el tren no aparece por ningún sitio. Raquel ya ha hablado con el encargado del Ryokan en Kyoto para decirle cuando llegamos, nos espera en un hora, segun dice, no podemos tardar mas. Revisamos la vía, el horario. Todo es correcto, pero el tren no llega. La gente hace cola en el andén sin preocuparse. Debe de ser normal, pero con lo que nos han explicado sobre la puntualidad de los trenes japoneses, nos extraña un poco. Pasa el tiempo, deberían haber pasado dos trenes, pero no es sólo el nuestro, en el andén de al lado, el tren hace media hora que esta parado. Vemos en el panel que el tren que esperamos ha sido anulado, vaya!, vendra directamente el siguiente... pero parece que también se retrasa. Los japoneses siguen sin parecer preocupados, se envian mensajes por el móvil o leen libros diminutos. Al cabo de casi una hora aparece un tren y podemos entrar, la gente se sienta y sigue leyendo, algunos ya cenan, el tren no arranca, pero nadie parece nervioso aun. Media hora despues sale el tren del anden de al lado. Y media hora despues, sale el nuestro por fin. Casi dos horas tarde y todos tan tranquilos, esto si es gente civilizada!
Al dia siguiente nos enteramos que ha habido un tormenta increible y que el retraso ha sido por eso.
Cuando llegamos a Kyoto ya es de noche. Hemos quedado con Jean-François, en la esquina de una calle que no recordamos muy bien el nombre (Jean-François nos lo ha repetido varias veces, pero no es tan fácil), a la que tenemos que llegar en metro bajandonos en una parada que no sabemos muy bien como se llama y luego cogiendo un bus del que tampoco sabemos el numero... ni la parada, claro. Bien. Por suerte en Kyoto solo hay una linea de metro que sube la ciudad y como sabemos que ha de estar cerca de la universidad Kyoto, le preguntamos una vez fuera del metro a una anciana muy amable que, aunque sólo habla japonés, nos lleva hasta la parada de buses y nos indica la dirección... Varias preguntas más tarde, alguna que otra llamada a Jean-François y bastante suerte, vemos un hombre muy delgado, con barba de varios días y vestido con camiseta que nos agita el brazo desde lo lejos. Nos miramos y aceleramos el paso. Es Jean-François.
Mientras nos guia hacia la casa nos explica que John, el dueno de la casa, se ha ido de viaje y le ha dejado encargado del Ryokan, que mas que Ryokan es su casa en la que alquila dos o tres habitaciones. Que hasta manana no viene otra pareja y como el no vive alli, tenemos la casa para nosotros solos.
Subimos unas escaleras de piedra. La casa esta en lo alto de una pequeña colina rodeada de árboles y otras casas de igual construción, de madera, al estilo tradicional japones; segun nos dice, tiene mas de 100 anos.
Llegamos a lo alto y entramos en la casa. Tiene una pequena, muy pequena, puerta lateral y una vez dentro puedes abrir las dos puertas correderas centrales. Nos ensena nuestra habitacion, nuestro lavabo, nuestra cocina, la habitacion de John, la habitacion de la pareja que al final no vendra mañana, nuestro armario con nuestros futones dentro, nuestro balcón con la vista sobre Kyoto iluminado y el monte Nyoigatake que no veremos hasta que se haga de dia, nuestra lavadora, nuestra ducha japonesa... Jean-François nos dice que vendra mañana por la tarde para traer algo mas de comida y limpiar un poco, por la mañana trabaja dando clases de francés en la universidad de Kyoto. Nos quedamos solos. Nos miramos y sonreimos sin decir nada. Subimos de nuevo nuestras escaleras estrechas hacia el segundo piso donde está nuestra habitacion. Nuestra habitación en nuestra casa en lo alto de una colina del norte de Kyoto. Por cinco días. [sigue día 4 - Kyoto]

viernes, 8 de agosto de 2008

Templos El santuario de Kukai El calor Yoko Ono

Dia 3 / Koyasan-Osaka-Kyoto


Señalización hacia el santuario de Kukai

Nos pasamos la mañana viendo templos y santuarios. Recorremos de nuevo el sendero que lleva hacia el santuario de Kukai. Pilas funerarias a lado y lado del camino que la gente viste con baberos y gorritos de lana. Cedros altísimos y algunos turistas, pero no muchos y los que más, son turistas japoneses que, para nosotros, no son turistas.


Sando, senda que lleva al santuario de Kukai, llena de pilas mortuorias de piedra de antiguos samurais y gente del corriente que son testimonio de la fe en Koyasan. Hay casi 200.000 tumbas.



Cedros






Varias fotos de camino al santuario de Kukai


Esculturas de budas antes de llegar al templo de las linternas


Puente que lleva hacia el Torondo, el templo de las linternas

En el Torondo está la linterna votiva Hinnyo-no-itto, regalada por Oteru, y la linterna Shirakawa-to, regalada por el emperador Shirakawa. Las dos llevan encendidas sin interrupción desde hace miles de años. El techo del templo está lleno de miles de linternas enviadas por los devotos del templo. Por desgracia no permitían hacer fotos.


Entrada al recinto sagrados de templos al otro lado de Koyasan


Kondo, templo construido por Kukai en el año 819 para las ceremónias budistas más importantes. Ha sido destruido varias veces. El de la foto fué reconstruido por séptima vez en 1932.


Creo que esta es la parte de atrás del Miedo, Sala del reposo eterno, residencia de Kukai. Reconstruida en 1848 por Tokugawa. No recuerdo que era el Tori rojo que hay detrás...


Otro de los edificios del conjunto de templos... uno de los más antiguos que se conservan...


Ha dejado de llover y hoy hace un sol fantástico y con el sol, un calor increíble. Mis camisetas empiezan a parecer cuadros abstractos en contínuo proceso creativo. El otro día ojeaba en una librería, la reedición del libro de Yoko Ono sobre las instrucciones sobre el arte y la vida, un libro con prólogo de John Lennon en el que, en la banda publicitaria, reza la frase: "Quema este libro después de leerlo", a lo que Lennon responde, "Es el mejor libro que he quemado jamás...". El libro es una especie de lista de cuadros que puedes hacer tu mismo, varios textos con instrucciones y algunas cosas mas que no recuerdo... del tipo: "Cuadro de la cama, duerme sobre un lienzo 100 veces y la forma que queda, es la obra terminada..." Pues bien, mis camisetas podrían entrar dentro de este libro de obras de arte, algo así como: Viaja a Japón, en verano, ponte una camiseta cada día y empápala de sudor (fácil), intenta no cambiártela en todo el día (parte un poco más difícil, segun el número de camisetas que hayas traído para el viaje, pero imprescindible para tener la obra terminada con éxito), el sudor se va secando (al entrar en las tiendas-restaurantes-buses congelador) y vuelve a emerger nada más salir de nuevo. Cuando te quitas la camseta por la noche en el Ryokan, las manchas que han quedado, de diferente texura, semitono y densidad, algunas parecidas al cartón, según la zona, són indelebles y conforman la obra de arte terminada. Se puede, también, ir documentando el proceso, pues las manchas, durante el día, ¡¡¡estan vivas!!!, con lo que hasta podría considerarse "Live art", si es que el término está acunado ya...
Hace un calor de cojones, creo que ya lo he dicho antes... y no hay nada que se pueda hacer. Hemos ido encontrando truquillos, sobretodo fijándonos en como lo soportan los japoneses, que sudan igual, pero un poco menos, que ya iré explicando poco a poco...
Comemos en un restaurante familiar antes de coger de nuevo el funicular para bajar de Koyasan y coger el tren de nuevo hacia Osaka donde enlazaremos con el Shinkansen hacia Kyoto. Es la primera vez que cogeremos el tren bala. Katsudon, Nigiri y Maki nomoriawase. Para pedir tenemos que señalar las réplicas de platos en el aparador del restaurante, aquí todo está en japonés. Bueno y barato. Genial.
Camiseta en fase de secado.

ejem... no hi podia faltar la foto d'una de les teves obres d'art!


[sigue - Camino de Kyoto]

Koyasan Una cena curiosa Meditation The fire ceremony El camino bordeado de pilas mortuorias

Día 2 / Osaka-Koyasan
A las 10 nos echan del hotel de Osaka.

Conductor de metro de Kyoto cumpliendo el protocolo

Metro hasta Namba y cogemos el tren hacia Koyasan. Para este tren no nos sirve el JR Pass, es otra compañía de trenes, y nos cuesta unos 2550 Yenes. El tren nos lleva hasta Gokurakubashi y allí tenemos que coger un funicular que nos sube hasta el monte Koya. A medida que nos hemos ido acercando con el tren a Gokurakubashi, el paisaje se ha vuelto cada vez mas boscoso y frondoso. La humedad es cada vez mas fuerte y mientras esperamos la llegada del próximo funicular, empieza a caer una fuerte tormenta. Por suerte, sólo dura unos minutos y una vez en lo alto del monte, ya casi ha amainado.

Estación de Gokurakubashi

COnductor del funicular que sube al monte Koya desde Gokurakubashi

Interior del funicular

Koyasan es una especie de carretera de unos 3 o 4 km. que discurre en lo alto del monte Koya, bordeada por casas, pequeños restaurantes y templos budistas discípulos del maestro Kukai. Después de la muerte del maestro Kukai, su discípulos erigieron un mausoleo en su honor en la parte mas alta del monte, después de un camino empedrado con miles de pilas funerarias a lado y lado.
Muchos de los templos que se encuentran en Koyasan son también casas de huéspedes de estilo japonés. Hoy hemos resevado una habitación en un templo que se llama Ekoin. Incluye cena japonesa vegetariana y desayuno, tambien vegetariano.

Templo Ekoin

Nos recibe un monge en pantalón de chandal, no van a ir siempre con túnica, y completamente rapado que nos conduce a nuestra habitación llevando nuestras maletas, una en cada mano, como si fueran de gomaespuma.

Pasillos del templo Ekoin

Número de nuestra habitación

En la habitación, en el segundo piso del templo, nos explica como van las cosas. A las cinco y media, la cena, después nos preparan los futones para dormir. Nos vienen a despertar a las seis y veinte porque a las seis y media es la oración matutina, un poco hecha para turistas, pero es que somos turistas, despues de la oracion, the fire ceremony! the fire ceremony!, nos apremia un monje bajito cuando nos entretenemos un poco contemplando los jardines interiores del templo.

Ventana de nuestra habitación desde el otro lado del jardín interior

La ceremonia del fuego es otro ritual budista en el que se queman varias maderas de cedro y plantas aromáticas en un altar para purificarse el cuerpo y el alma. Una vez acabada la ceremonia, aspiran el humo acercándoselo con la mano. La verdad es que es impresionante como se acoplan las voces de los monjes mientras recitan las escrituras budistas, es un sonido grave que te acaricia las neuronas como cuando te empiezas a amodorrar en un tren y tienes esa sensacion placentera en todo el cuerpo y no te importa nada que aun te queden 3 horas de viaje.

La ceremonia del fuego

Cuando volvemos de The fire ceremony! The fire ceremony!, ya tenemos el desayuno preparado en la habitación y han guardado los futones. El sol entra por la ventana y la vista del jardín es espectacular. Nuestra habitación da a uno de los jardines interiores frente a la sala de estudio, lleno de árboles y plantas increíblemente verdes.
El desayuno es parecido a la cena, pero con menos platitos, todo vegetariano, con tofu esponjoso, tofu blandengue y tofu como un bizcochito, aunque solo en su aspecto, mas veerduras marinadas, te verde, sopa miso con cosas... bueno mejor mirad la foto...

Desayuno después de la ceremonia del fuego

Detalles de los patillos y cuencos del desayuno

La cena fue más variada y con la novedad la disfrutamos mucho, mil sabores y texturas extrañas, no sabría decir que es lo que comimos realmente, pero era genial ir destapando los potecitos y cuencos para descubrir que nueva cosa extraña nos teniamos que comer a continuación.

Cena vegetariana en el templo Ekoin

Después de la cena salimos a dar una vuelta por Koyasan, pero no hay nada abierto, absolutamente nada! y son aproximadamente las siete de la tarde... En Japón se hace de noche muy pronto, sobre las siete, en esta epoca del año, y eso unido a lo pronto que cenan hace que a las ocho parezca que son ya las doce de la noche.
Entramos en el camino que lleva hacia el santuario de Kukai, lleno de pilas mortuorias y esculturas de budas y niños de piedra. Hay algunas farolas con fluorescentes cada diez o quince metros que iluminan escasamente el camino. Eso unido a las tumbas a lado y lado del camino y un fluorescente que fliquea misteriosamente le confiere un aspecto un tanto tétrico al lugar. Igualmente, caminamos largo rato siguiendo el sendero esperando que en cualquier esquina aparezca un fantasma de algún anciano con farolillo, típico de las historias de fantasmas japonesas, pero no aparece y decidimos volver al templo no vaya a ser que se decida a aparecer de verdad.

Dos fotos hechas sin mirar, más que nada porque no había luz, en el camino de piedra que lleva al santuario de Kukai, bordeado de pilas funerarias... Ligeramente tenebroso... Son curiosos los cientos de puntitos que flotan en el aire iluminados por el flash...

Son gotas de lluvia, que estaba chiapeando...

En el templo nos ponemos un kimono de estar por casa que nos han dejado en la habitación (te los dejan para ir al baño o a la ducha, en la mayoría de Ryokans que tienen baño comunitario el horario del baño es por la noche sobre las ocho, antes de ir a dormir, aunque también puedes ducharte durante un par de horas a primera hora de la mañana, supongo que es el horario para turistas occidentales).
Apagamos las luces. Solo se oyen los grillos. [sigue día 3 - Koyasan]

martes, 5 de agosto de 2008

Internet El japones El te frio y el calor

Dia 1 / Osaka
Raquel duerme en la habitacion y yo me bajo a escribir un poco al hall del hotel donde tienen un servicio de internet gratuito. Como era de esperar, en el ordenador esta todo en japones, no encuentro la tecla de la arroba hasta que por fin la copio del mail que ha puesto el ultimo usuario que ha usado el ordenador, el controlc-controlv funciona en todo el mundo.
Junto a los ordenadores hay una maquina de bebidas raras japonesas, como casi cada pocos metros en todas las calles. Compro por 130 yenes otra bebida de te frio, esta vez con el borellin marron. Pienso que es te porque es de la misma marca que el que he bebido esta tarde al salir del hotel: Suntory. Creo que voy a probar todas las bebidas raras que pueda, con el calor que hace aqui, no me sera dificil.

No he escrito nada sobre el calor, pero no hay mucho que decir... Hace un calor de cojones. Salir a la calle es como entrar en el vestuario de una piscina publica y entrar en cualquier sitio es como entrar en una nevera industrial. No tienen medida. Todo son extremos. Mucha gente por la calle va con toallas la hombro y se seca el sudor mientras camina. Las mujeres son mas discretas y llevan pequenas toallitas de colores dentro del bolso que sacan con discreccion para secarse el sudor de la cara.
Hoy hemos aprendido a decir en japones, 402, la habitacion en la que estamos y Buenas noches... pero creo que ya lo he olvidado. El japones me hace tener memoria de pez.
No he escrito nada sobre el japones viejo verde que acosaba en el metro a la colegiala con eyeliner a lo Winehouse, pero creo que lo dejo para mas adelante. [sigue día 2 - Osaka/Koyasan]

Osaka Quarantine La amabilidad de los japoneses Bebidas Kendo en medio de un parque

Dia 1 / Aeropuerto de Kansai-Osaka
Estamos en Japón. En Osaka. Hemos llegado a las 11 y media más o menos, hora de aquí, que son creo 6 o 7 más que en Espana. Antes de salir del aeropuerto, nos han hecho un questinario exhaustivo a todos los pasajeros extranjeros en la sala de Cuarentena (Quaraantine aerea, como en una peli apocalíptica de desastres bioquímicos), con escaneado del pasaporte, de las huellas dactilares y foto incluidas. Y preguntas del estilo de: ¿Llevas drogas o armas o bazocas? ¿Te han deportado alguna vez anteriormente de Japón? Hemos respondido a todo que no y nos han dejado pasar. Aunque no escondas nada, este tipo de controles siempre inquietan un poco...

Máquina de bebidas en el aeropuerto de Osaka

Bocadillo de ternera con cebolla y mostaza y un cholocate frío. Cruzamos el mar desde el aeropuerto de Kansai hacia el contiente con el recién estrenado JR Railway Pass que no va a permitir movernos por el territorio hasta el dia 17. Despues de darnos el Pase del tren sellado con esos enormes sellos de goma antiguos a los que puedes cambiarles los numeros con una ruedecita, el chico del mostrador se levanta y nos hace una reverencia dándonos las gracias antes de pedir que pase el siguiente... Esto es educacion y lo demas son tonterías...
Metro caótico, pero no más que en otros países, por suerte, los nombres de las estaciones y de las lineas están en inglés, así que nos las arreglamos bastante bien.
Al salir del metro, eso ya es otra cosa... El inglés ha desaparecido y los nombres de las calles también, arriba es como abajo y la derecha no se diferecia en nada a la izquierda. Seguimos una dirección por intuición y un poco guiados por lo que nos han dicho en el mostrador de información del aeropuerto. Pero la intuición dura poco y decidimos preguntar a una señora que cruza el semáforo hacia nosotros. No habla inglés y no sabe donde esta el hotel, por lo que parece, pero ella se queda pensativa y mira nuestro mapa y a los dos lados de la calle y murmura en japonés que no entendemos y nos mira fijamente y vuelve a mirar el mapa. Un hombre con una toalla en la cabeza debajo de una gorra de pescador para su bicicleta a nuestro lado y le pregunta a la mujer si necesita algo. Sin bajarse de la bici, hablan intensamente los dos, en japones, claro, no entendemos nada, claro, miran a lado y lado de la calle y agitan los brazos. Se para otra mujer que a su vez va a buscar a un operario vestido con un mono azul. Nadie habla inglés pero todos lo intentan. El hombre de la toalla y la bicicleta va calle arriba para ver si es por allí, el operario va a su camioneta y saca un mapa escrito todo en japonés y me lo enseña como si yo tubiera que verlo mucho más claro en ese mapa que parece un sudoku encriptado. Raquel y yo nos miramos y con algunos gestos afirmativos y varios arigatos les damos las gracias y caminamos en la dirección que nos ha parecido entender. El operario y una de las mujeres siguen hablando sobre ello después de que nos hayamos ido. Entramos por una calle lateral donde creemos que podría encontrarse el hotel, pero no lo vemos por ningun lado. De repente, alguien nos llama desde el principio de la calle. Veo que una mujer de mediana edad y elegantemente vestida a la que no habiamos visto antes se dirige hacia Raquel señalándole en dirección contraria hacia donde estamos caminando. No habla inglés, pero entendemos dos palabras "Grande Umeda". Asentimos. La mujer se gira y empieza a caminar. La seguimos. En la siguiente esquina, a unos pocos metros, nos señala la puerta del hotel sin dejar de caminar. Creo que sonríe y se aleja. Estamos en el hotel.
Es un hotel estilo occidental, el único que hemos reservado de estas característas en este viaje. El resto son todos riokan y algún templo budista, pero para el primer día preferimos poder darnos una ducha al estilo tradicional nuestro, que además nos viene haciendo falta.
La habitación es un poco sórdida, con ventanas que dan a un callejón lleno de cables y con el balcón de la casa de enfrente a dos metros. Nos encanta. Tiene hilo musical con música de ascensor japonesa y televisión con beísbol y porno lésbico de pago entre japonesas.

Calle de camino al Osaka-jo

Salimos hacia el castillo de Osaka, por dar una vuelta y ver algo, pero nos perdemos de nuevo y cuando conseguimos llegar está cerrado, pero cerrado durante todo el mes por los festivales de verano.

Jardines de Osaka-jo, castillo de Osaka

Por suerte nuestra caminata se ve recompensada al encontranos, en los jardines del castillo, el gimnasio municipal de Osaka donde estan practicando Kendo, ataviados con el traje típico, la máscara de rejilla y la espada de bambú. Los gritos de los espadachines, si es que se les llama así, se oyen mucho antes de entrar en el edificio. Nos quedamos embobados mirando las embestidas de los alumnos contra el maestro que se deja golpear de vez en cuando, las reverencias y las bromas entre los alumnos que parecen todos tener el ceno fruncido debajo de la máscara. Entre los nudos que les atan la mascara a la cabeza, se puede entrever un panuelo blanco que les cubre la cabeza, cada uno con dibujos hechos a linea negra, imaginamos que por ellos mismos.

Alumnos de Kendo en un gimnasio municipal de Osaka

Cuando salimos del gimnasio ya es de noche.

Parada de metro Marinomiya, cerca de Osaka-jo

Bajamos a Dotombori, el barrio más animado y de ocio nocturno de Osaka lleno de pequeños restaurantes y locales eróticos con chicos y chicas en la puerta que alientan a los hombres trajeados a entrar. A nosotros no nos hacen ni caso, bueno si, nos miran como si fueramos bichos raros, como todo el que se cruza en nuestro camino. No nos habiamos sentido tan observados nunca antes, sobretodo por los niños, que nos miran y se ríen. Es gracioso.
Vemos a dos chicas vestidas de conejitas playboy en la puerta de un local. Después de pasear un rato, decidimos entrar en un pequeño restaurante de fideos y brochetas a la plancha cerca de Hozen-ji Yokocho, una callejuela llena de restaurantes y bares tradicionales. No hacen la mejor comida que hemos probado, pero es bonito, lleno de carteles con fotos de comida y mesas de madera. Solo hay japoneses y eso es buena señal. Sólo hablan japonés y todo está escrito en japonés, pero conseguimos pedir unos fideos, una ensalada de verduras y unas bolitas de pollo. Cerveza fresquita y agua.

Puente de Ebisu-bashi en Dotombori

Raquel se cae de sueño, no hemos parado desde que hemos llegado. Volvemos en metro al hotel, hay más gente ahora que esta tarde. [sigue - Osaka]

Helsinki Lluvia fina Kiasma y Olavi Virta

Seis horas en Helsinki.
Comemos algo en el aeropuerto, un boscadillo de salmón y una quiche para Raquel y una pastel que no sabria decir de que es para mi. Es un bizcocho oscuro con finas tiras de color naranja, que suponemos puede ser calabaza confitada, y una fina capa de crema blanca por encima... suponemos tambien que puede ser chocolate blanco. Es un ... y esta realmente bueno. Algo me dice que en este viaje se va ha repetir esto de comer algo y no saber ni siquiera después de comértelo que coño has comido. De hecho, escribo esto ya desde Osaka y hoy ya he comido y bebido dos o tres cosas que aún no sabría decir que eran. Un extrano bollo de crema que llevaba la foto del pastelero impresa en blanco y negro sobre el envoltorio casero y dos bebidas raras de las maquinas expendedoras que hay por la calle, eran dos tipos de té diferentes, eso lo hemos sabido, pero que tipo de té... eso es mas difícil.

Pero eso para mas tarde, vuelvo a Helsinki, en la cola de la cafeteria del aeropuerto, detras de nosotros hay un tipo recien salido de una pelicula de Kaurismaki, y es que estos tipos existen de verdad, no se los ha inventado Kaurismaki, lleva un tupe desalinado y mal engominado, un abrigo largo y gris con el cuello corto de cuero, camisa blanca y corbata torcida hacia la izquiera, con el nudo un poco suelto, una ligera chepa que le hace andar siempre hacia delante con pasos largos y zapatos brillantes de punta.
Lluve en Helsinki. Una lluvia fina. Pensamos pasar el rato que tenemos dando una vuelta por el Kiasma, el museo de arte contemporanero de Helsinki, que ademas esta justo al lado de la estacion de autobuses que nos lleva de vuelta al aeropuerto para seguir el viaje hacia Osaka. Mejor no arriesgarse a perder el avion.
Varias expos en el Kiasma estan relacionadas con la imagen. Unos cuadros de Boris Gerrets, My Mind is Glowing y Mind Field que seguramente le gustarían a Jordi Lafont y una postal gigante hecha con tipos de letra que se enganchan como piezas de tente. Hacemos una foto para Albert Cano.

No hay carteles de prohibido hacer fotos y tampoco vemos a ningun vigilante en la sala.


Una expo sobre Urban Art bastante pobre, pero con actividades muy interesantes y unos post-it de colores fosforitos para que la gente deje notas en las paredes del museo. Cojo varios post-it para Raquel, pero no pegamos ningun mensaje en la pared. Hay que volver al aeropuerto.
Encontramos un cd doble de Suomi Tango con canciones de Olavi Virta que nos ha pedido Elisa, pura casualidad. Algunas de ellas hacen de banda sonora a las películas de Aki Kaurimaki. Aunque parezca increíble, en Finlandia, hay una gran aficion al tango, quiza no ahora, pero la hubo en los 50 y 60, con interpretes que para los Finlandeses son clásicos de siempre al estilo de Gardel.
Subimos al avión de nuevo. Nueve horas mas para llegar a Osaka y pisar por fin Japón. Estoy nervioso. Se me llena de aire el estomago. Nos pasan La Joya Del Nilo a eso de las 6 de la manana. [sigue - Llegada a Japón/Osaka]