Hace calor. En Kyoto hace mucho calor. Me despierto sobre las seis de la mañana sudando sobre el tatami. Un ruido agudo y áspero se ha ido colando en mi sueño hasta que ha conseguido traerme de nuevo a la realidad y ahora, ese mismo ruido inunda la pequeña casa de madera, parece rodearla, surgir de la vegetación que la envuelve. Miro a Raquel que también se ha despertado y me devuelve mi expresión de asombro. No nos decimos nada, es como si cada palabra que pudiéramos decir fuera a quedar sepultada bajo este estruendo. Me levanto y me acerco a la ventana.
La noche anterior nos dejamos todas las ventanas abiertas con la esperanza de que corriera un poco el aire sin saber lo que nos esperaba por la mañana. El sonido crece y decrece acoplándose en extrañas armonías bitonales que surgen de entre los árboles. Uno: alas abiertas, culo arriba. Dos: Alas cerradas, culo abajo. Estamos rodeados de cigarras excitadas por la ola de calor húmedo que asola Kyoto después de la tormenta de anoche. El sol inunda la habitación. Cierro la ventanas. Cierro las contraventanas y las paredes correderas de papel. El ruido parece apaciguarse. Buenos días, Kyoto.
Una muestra del ruido ensordecedor, no pude evitar grabarlo...
A partir de hoy los grillos nos acompañan durante todo el viaje. Japón está invadido de cigarras. En el bosque y hasta en medio de Tokyo. Donde hay un árbol, seguramente hay una cigarra. Por suerte, hoy a sido un día excepcional, el calor sofocante las hace sonar más ruidosas que de costumbre. ¡Ya es difícil dormir con este calor como para tener este ruido minándote el sueño todos los días!
(Dentro de unos días, el 16 se Agosto, se celebrará el Obon, un rito ancestral para honrar las almas de los antepasados en el que se iluminan con fuego el carácter Daimongi que se ve grabado en el monte Nyoigatake. Este es el Daimongi del este. En el Oeste de Kyoto se ilumina otro Daimonji y rodeando la ciudad se encienden hasta cinco carácteres diferentes para celebrar este rito. Nosotros el 16 estamos ya en Tokyo, así que no hemos podido verlo, otra excusa más para volver a Kyoto algún día...)
De nuevo en Barcelona, intentando librarme del cambio horario, me he de nuevo la serie completa de Evangelion y hemos alquilado Lost In Translation para suplir la añoranza de estar de nuevo en el mundo real de las no-vacaciones. Y para mi sorpresa, ¡Todos los planos de exterior están inundados del ruido de fondo de las cigarras! En Lost In Translation es normal, rodar en Japón debe ser un infierno si eres sonidista, no puedes librarte de ellas si no es doblando la escena completa. Pero para los japoneses debe de ser tan normal que hasta en los dibujos animados, si hay exteriores, tienen que añadirle el sonido de las cigarras si quieren ser fieles a la realidad... en Evangelion hay escenas en las que sólo se oyen las cigarras... y los destrozos de las Eva´s... [sigue]

